La mayoría de las lesiones atribuidas a la práctica deportiva, son en realidad consecuencia de la repetición de prácticas físicas inadecuadas y/o el exceso en su desarrollo, también son causadas por accidentes deportivos, influidos por no contar con el equipo de protección necesario; sin embargo son absolutamente previsibles y evitables.
Una lesión deportiva puede resultar de dos circunstancias:
Lesión Aguda, cuando existe un hecho traumático, ya sea directo ó indirecto, exigiéndole al cuerpo un esfuerzo que rebasa su resistencia. Interviniendo en ambos casos la velocidad y la fuerza.
Lesión Crónica, tiene lugar por la repetición de una misma actividad, que sumada al tiempo, produce un microtrauma, y es causada por sobreentrenamiento, falta de entrenamiento o calentamiento, y/ó un entrenamiento inadecuado.